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sábado, 22 de agosto de 2020

Bielorrusia otro ejemplo mas de una dictadura que roba elecciones a vista y paciencia de la comunidad internacional - Riqueza y Futuro


Este el proceder de las dictaduras de Izquierda como Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bielorrusia y todo aquel lugar donde democraticamente llegan al poder, luego lo corrompen y despues se roban las elecciones haciendo fraudes descarados.

La tragedia mas grande es que estos pueblos que piden libertad y democracia son defraudados por la comunidad internacional, organismos internacionales que no hacen nada y las dictaduras siguen por anos y anos usando el terror para mantener el control.

No es remoto que Lukashenko invente intromision extranjera como una cortina de humo para incrementar la represion, arrestar a la oposicion y quedarse en el poder con el uso y complicidad de las fuerzas armadas.

Mis mejores deseos para el pueblo valiente de Bielorrusia.

Riqueza y Futuro 

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Protestas en Bielorrusia | "Resistiremos hasta el final": entrevista de la BBC con Svetlana Tijanóvskaya, la líder de la oposición que desafía al presidente Lukashenko

La candidata presidencial y principal líder opositora de Bielorrusia, Svetlana Tijanóvskaya, lo tiene claro: si los ciudadanos de su país no "resisten" en las calles, se convertirán en "esclavos".

En su primera entrevista con un medio extranjero desde que se exilió "por seguridad", Tijanóvskaya aseguró que el movimiento de protesta por el disputado resultado de las recientes elecciones "resistirá hasta el final".

Bielorrusia pasa por una histórica crisis desde las elecciones presidenciales del 9 de agosto, en las que el actual presidente, Alexander Lukashenko, se proclamó vencedor pese a las acusaciones de fraude hechas por la oposición.

Miles de ciudadanos se echaron entonces a las calles en una oleada de protestas que diversos analistas e historiadores consideran las mayores en el país desde la caída de la Unión Soviética y que aún continúan.

La represión del movimiento por parte de las autoridades llevó a que la protesta se extendiera a las fábricas y a la convocatoria de huelgas.

Las claves de Bielorrusia

  • ¿Dónde está? Tiene a Rusia, su antiguo dueño imperial, al este y a Ucrania al sur. Al norte y oeste se encuentran miembros de la Unión Europea y la OTAN: Letonia, Lituania y Polonia.
  • ¿Por qué importa? Como Ucrania, este país de 9,5 millones de habitantes está en medio de la rivalidad entre Occidente y Rusia. El presidente Lukashenko, aliado de Rusia, ha sido considerado como el "último dictador de Europa". Lleva en el poder 26 años, manteniendo gran parte de la economía en manos estatales -es de hecho considerada la última economía planificada de Europa- y utilizando la censura y la mano dura de la policía contra sus detractores.
  • ¿Qué está ocurriendo allí? Hay un gran movimiento de oposición, que pide un liderazgo nuevo, democrático y una reforma económica. Dicen que Lukashenko manipuló las elecciones del 9 de agosto. Oficialmente ganó los comicios por una mayoría aplastante. Sus seguidores aseguran que su firmeza ha garantizado la estabilidad del país.
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"Si no, seremos esclavos"

Las protestas y huelgas en el país continúan, si bien el presidente Lukashenko no ha mostrado ninguna señal de echarse atrás. De hecho, ha prometido acabar con el descontento en los próximos días.

Tijanóvskaya se posicionó como la principal candidata presidencial de oposición atrayendo a grandes multitudes durante su campaña.

No obstante, se marchó a la vecina Lituania un día después de las elecciones, argumentando que temía por la seguridad de su familia, después de que Lukashenko fuera oficialmente declarado como ganador.

La líder opositora asegura que ama su país y que volverá en cuanto se sienta segura de hacerlo.

Manifestación en Minsk el 18 de agosto.Derechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionLas protestas anti-Lukashenko se consideran históricas.

En la entrevista con la BBC, Tijanóvskaya se mostró preocupada por la situación y reconoció que no es una "líder por naturaleza", que no lo ha sido nunca, pero señaló que es su "destino y misión ahora".

"Lo tengo que ser. Soy como un símbolo. [Los bielorrusos] están clamando por su futuro, por su deseo de vivir en un país libre, contra la violencia, por sus derechos".

"Me votaron pero no como a una persona, como la futura presidenta, sino como un símbolo del cambio"enfatizó.

La líder opositora descartó hablar de su preocupación por la situación de su familia, pues consideró que "lo más importante es la situación en Bielorrusia" y manifestó estar conmocionada por la violencia registrada en el país.Pese al hecho de que las protestas se han estancado un poco, Tijanóvskaya consideró que deben continuar.

"No tenemos ningún derecho a ceder ahora. Si no, seremos esclavosy nuestro pueblo lo sabe".

"Estoy segura de que resistiremos hasta el final", añadió.

Svetlana Tikhanovskaya
EPA
No tenemos ningún derecho a ceder ahora. Si no [lo hacemos], seremos esclavos"
Svetlana Tikhanovskaya
Líder opositora y candidata presidencial en Bielorrusia

En un comunicado previo en video, la destacada política urgió a sus seguidores a ampliar las huelgas pese a la "intimidación" de las autoridades.

Sus palabras se difundieron en medio de reportes de medidas de presión contra huelguistas, a medida que Lukashenko trata de recuperar el control.

El presidente, que consideró que la líder opositora está manipulada por los servicios secretos occidentales, insistió en que pronto se habrá acabado esta crisis.

"La situación en el país está muy politizada, pero no hay que pensar que es catastrófica. Esto es mi problema y yo debe solucionarlo. Y lo haremos. Créanme, en los próximos días los solucionaremos", resaltó en una visita a una cooperativa de alimentos.

Huelgas en la planta de vehículos de MZKT en Minsk, el 20 de agosto.Derechos de autor de la imagenEPA
Image captionLukashenko no cede y asegura que acabará con el descontento.

Lukashenko, además, rechazó el viernes cualquier tipo de diálogo con la oposición y acusó por primera vez a Estados Unidos de dirigir las protestas antigubernamentales con la complicidad de la Unión Europea (UE).

Mientras tanto, aliados de Tijanóvskaya en el nuevo consejo coordinador de la oposición han sido convocados ante el Comité de Investigación de Bielorrusia, acusados de toma ilegal de poder.

El jurista del consejo, Maxim Znak, y Sergei Dylevsky, organizador de huelgas en la fábrica de tractores de Minsk, fueron interrogados el viernes.

El consejo, del que también forman parte prominentes figuras culturales como la premio Nobel de Literatura Svetlana Alexiévich, fue creado para organizar una transición pacífica y allanar el camino para la repetición de las elecciones.

Seguidor de Lukashenko.Derechos de autor de la imagenEPA
Image captionEn esta crisis, también algunos seguidores de Lukashenko salieron a las calles en su defensa.

Pero el jueves, el fiscal jefe abrió un causa penal contra el consejo, tildándolo de "anticonstitucional". El presidente Lukashenko ha llamado a algunos de los manifestantes "nazis".

"El consejo prosigue su trabajo. Ni en los documentos ni en las actividades del consejo hay elementos ilícitos. El consejo expresa la postura cívica de la sociedad. Por el momento, aquí eso no es un crimen", defendió el jurista Znak el jueves.

Un día después, expresó a la BBC su preocupación porque fuera a ser arrestado.

Protestas y huelgas

El fin de semana pasado, unos 200.000 manifestantes ocuparon el centro de Minsk en protesta contra Lukashenko, y continúan produciéndose huelgas.

En general, los empleados de fábrica más leales en empresas estatales participan en estas huelgas, en una señal de desafío sin precedentes hacia Lukashenko.

Pero algunas informaciones apuntan a que el número de huelguistas ha caído debido a la presión oficial.

Policía cerca de la Fábrica del Tractor de Minsk el pasado miércoles.Derechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionDiversas organizaciones han denunciado la violencia de las autoridades para reprimir las protestas o las amenazas a los huelguistas.

La policía, por ejemplo, intervino en una protesta a las afueras de la fábrica de tractores de Minsk y arrestó a los manifestantes.

Además, se han producido graves denuncias de represión y violencia por parte de las autoridades. La organización Amnistía Internacional dijo haber recopilado denuncias de torturas practicadas a los detenidos en las protestas.

¿Qué dijo la comunidad internacional?

Los líderes de la UE y el gobierno de Estados Unidos ven la victoria de Lukashenko como fraudulenta y apoyan la demanda de la oposición de repetir las elecciones.

El presidente ruso, Vladimir Putin, discutió la crisis en Bielorrusia el viernes con sus responsables de seguridad.

El Kremlin difundió posteriormente un comunicado en el que subraya que "cualquier interferencia extranjera en los asuntos del país es inaceptable y que la única forma de arreglar los problemas internos de Bielorrusia es a través del diálogo entre el liderazgo del país y sus ciudadanos".

Tijanóvskaya, por su parte, urge a los líderes europeos a que ayuden a abrir ese tipo de diálogo.

Mientras tanto, la UE ha anunciado sanciones contra Lukashenko, y ya hay más protestas previstas para este fin de semana.

Tomado de :

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-53871644

miércoles, 29 de julio de 2020

2020 se perfila como el año más violento de la historia de México

2020 se perfila como el año más violento de la historia de México

En México, 98,6 % de los crímenes no se castigan y 93,6 % no se investigan siquiera, según informa Miguel Ángel Gómez Jácome, coordinador de comunicación de la asociación civil Impunidad Cero

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El presidente de México (EFE)
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El año pasado fue el más violento de la historia de México y sucedió bajo la administración de Andrés Manuel López Obrador; ahora, lo que va del 2020, perfila al segundo año de su gestión con un índice de homicidios aún más alto.

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Cuando López Obrador asumió la presidencia de México, el Gobierno reportó que en diciembre de 2018 se registraron 2 153 homicidios, con un promedio diario de 79,7 casos. Seis meses después, solo del 6 al 12 de junio se registraron 650 asesinatos, según reporta el Informe de Seguridad, y desde el 1 de septiembre del 2019 el promedio supera los 100 homicidios diarios.

El 20 de abril del presente año ocurrieron 114 homicidios en un día, pero el punto más alto de violencia llegó el 7 de junio cuando México reportó 117 asesinatos en una jornada. Si la cifra se mantiene, 2020 se consagrará como el más violento de la historia de México.

En el mismo lapso Brasil redujo los asesinatos que aumentaron en México

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López Obrador asumió la presidencia exactamente un mes antes que su par brasilero y la diferencia es marcada. En el primer año de su gestión, México ya desplazó a Brasil como el país con el mayor número de ciudades violentas, puesto que la gran nación de América del Sur redujo el homicidio en un 22,6 % en el primer  año de gobierno de Jair Bolsonaro. En total, hubo en 2019 siete mil homicidios menos que en el 2018.

Brasil aumentó la muerte de delincuentes y bajó la de inocentes

La única cifra de muertes violentas que aumentó en Brasil fue la relacionada con la cantidad de delincuentes que murieron durante enfrentamientos armados contra la policía. En el caso de Río de Janeiro, incrementó en un 16,2 %.

En los primeros ocho meses del 2019 se presentaron 1.249 casos de abatidos en enfrentamientos por delincuencia, mientras que de enero a agosto del 2018 fueron 1.075 casos.

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Es decir, disminuyó la muerte de inocentes y aumentó la de delincuentes.

Lo opuesto a lo sucedido en México, donde frente al clamor ciudadano por la violencia sufrida por parte del narcotráfico, AMLO dijo «el ejército no se usa para reprimir el pueblo». La gente preguntó: «¿el narco es pueblo?» y el presidente asintió.

De hecho, México perdió la oportunidad de detener al hijo del narcotraficante «El Chapo» Guzmán luego de un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad.

«Se tomó la decisión de retirarse de la casa, sin Guzmán, para tratar de evitar más violencia en el área y preservar la vida de nuestro personal y recuperar la calma en la ciudad», dijo el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana.

El narcotráfico ataca las fuerzas del orden

Los ataques contra las fuerzas del orden por parte de los carteles de narcotráfico son constantes. Incluso el jefe de la policía de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, sufrió un atentado contra su vida. Recibió tres balazos a finales de junio del 2020. Murieron dos de sus guardaespaldas y una mujer, civil, que iba en camino a su trabajo.

Se adjudica el atentado al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los más violentos en todo el mundo y de los primeros en México en usar explosivos a gran escala.

“Han sido muy agresivos desde fuera y han conseguido la manera de salirse con la suya y asesinar autoridades federales, incluyendo mucha policía en Guanajuato, y derribado helicópteros militares”, explicó Falko Ernst, analista en la organización no gubernamental International Crisis Group, refiriéndose al CJNG ante la BBC.

“Este es un costo que ahora estamos pagando por años y años de impunidad perfecta y continua en México”, agregó.

La impunidad perpetúa el crimen

En México, 98,6 % de los crímenes no se castigan y 93,6 % no se investigan siquiera, según informa Miguel Ángel Gómez Jácome, coordinador de comunicación de la asociación civil Impunidad Cero.

«La impunidad en México es muy generalizada. Una de nuestras investigaciones arrojó que hay un 1,14 % de probabilidades de esclarecer un delito, desde que se denuncia hasta que hay una sentencia. Estamos hablando de 98,86 % de impunidad», indicó Gómez Jácome a Efe.

Es menor al 70 % la probabilidad que reciba una resolución judicial adversa un presunto delincuente luego de que haya sido presentado ante un juez, de acuerdo con el «Ránking de procuradurías y fiscalías estatales 2018» de Impunidad Cero.

Bajo la gestión de López Obrador ha empeorado y las cifras lo muestran, hay impunidad para delincuentes e inseguridad incluso para las fuerzas de seguridad.


Obtenido de:

https://es.panampost.com/mamela-fiallo/2020/07/21/2020-se-perfila-como-el-ano-mas-violento-de-la-historia-de-mexico/

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martes, 7 de julio de 2020

Cuba: final de la utopía de Joaquin Villalobos

Con la actual pandemia, sectores de la izquierda marxista pronostican el fin de la globalización y del capitalismo al que apodan neoliberalismo. En el mundo sólo quedan dos países con economías estatizadas de carácter marxista: Corea del Norte y Cuba. El capitalismo es ahora hegemónico bajo democracias liberales, en dictaduras comunistas, autocracias nacionalistas o dictadores bananeros. Corea del Norte es una monarquía comunista, no forma parte de la mitología revolucionaria universal. El régimen cubano es entonces el último referente moral, político e ideológico del modelo marxista, anticapitalista y antiimperialista. Luego de sesenta y un años de sobrevivir está en decadencia moral, material, intelectual y generacional. Pero la muerte de la utopía cubana no será sólo el final de un régimen, sino el derrumbe de una iglesia que dejaría en el desamparo espiritual a millones de creyentes de la religión política marxista en todo el mundo. De ese final y de lo que implica se trata este ensayo, que se publicará en dos entregas.


Fidel Castro abrió la conversación con lo que más se hablaba en aquel momento en La Habana, la prohibición de las revistas soviéticas Novedades de Moscú y Sputnik. De manera tajante me dijo: “Hemos tenido que terminar su circulación. Durante años distribuimos millones y difundimos sus ideas como verdades, pero su contenido actual equivaldría a que el Vaticano sacara un nuevo catecismo donde afirmara que Jesús y la Virgen nunca existieron y que todo ha sido una mentira. No podemos cuestionar nuestras verdades, porque se nos cae el sistema”. Era agosto de 1989. El llamado “socialismo real” o “comunismo” empezaba a agonizar en Europa y Asia. Aunque la intención fuera otra, la comparación de esa agonía con el final de un sistema de creencias religiosas no pudo ser más elocuente.

El enojo de Castro lo provocó un artículo de Vladimir Orlov en cual sostenía que el socialismo cubano era una copia del soviético que “negaba totalmente la economía de mercado y el pluripartidismo” y mantenía al “Estado militarizado para defender a la élite partidaria estatal, no sólo de la contrarrevolución externa, sino también de la interna”.1 Se burlaba de que Fidel llamara a defender ese socialismo hasta la última gota de sangre. Había razones para el enojo, pero impedir el debate con ideas que venían de la meca del socialismo era miedo de Castro a perder el debate y el control sobre los cubanos. Obviamente, la utopía cubana también podía morir. Era fácil acusar de traidor y de agente de la CIA a un disidente cubano o a un crítico de la izquierda latinoamericana, pero eso no se le podía decir a los soviéticos que durante cuarenta años le habían dado a Cuba el desayuno, el almuerzo y la cena.

El filósofo británico John Gray, en su libro Misa negra, sostiene que todas las corrientes políticas, incluido el liberalismo, tienen pretensiones utópicas religiosas, son proyectos que ambicionan ser globales y llegar hasta el fin de los tiempos. Los misioneros armados estadunidenses que invadieron Irak para llevar la democracia y las bombas evangelizadoras que lanzaron franceses y británicos sobre Libia son ejemplos de liberalismo religioso. Ahora nos asusta el califato universal que moviliza al radicalismo islámico, pero el paradigma del comunismo científico mundial que propugnaba el marxismo-leninismo partía de la misma pretensión. Hace algunos años Raúl Castro, en un congreso del Partido Comunista de Cuba, pronosticaba que un día Estados Unidos sería gobernado por los comunistas.

Para Bertrand Russell “el bolchevismo entendido como fenómeno social no ha de ser considerado un movimiento político corriente, sino una religión”.2 Gray establece que “la idea misma de la revolución entendida como un acontecimiento transformador de la historia es deudora de la religión. Los movimientos revolucionarios modernos son una continuación de la religión por otros medios”.3 Mis propios orígenes como revolucionario a inicios de los años setenta partieron del catolicismo y puedo dar fe de que la militancia era una especie de apostolado, tal como me lo dijo Ignacio Ellacuría, sacerdote jesuita asesinado por los militares en 1989, durante la guerra civil en El Salvador.

 

Es común escuchar juicios idealistas sobre los revolucionarios pensando que éramos la solución, cuando solamente éramos el síntoma de sociedades enfermas de autoritarismo. Una sociedad puede tener la rebelión en su cultura política, pero esto no le asigna a los alzados calidad de solución. Los movimientos revolucionarios latinoamericanos fueron construcciones sociopolíticas, caóticas, fragmentadas y primitivas que competían entre ellas por cuál grupo tenía la verdad. Si bien surgían por causas justificadas, eran proclives al fanatismo ideológico, al revanchismo, al resentimiento social y a la manipulación por intereses externos. Admitían en sus filas a mucha gente noble e idealista, pero también recibieron aventureros, megalómanos, oportunistas y hasta sociópatas que disfrutaban de la violencia.

 No interesa hacer aquí una profunda discusión filosófica, sino establecer que el punto de partida teórico marxista y cristiano de gran parte de la izquierda latinoamericana tiene un origen contaminado de dogmas, ritos, creencias y santorales que la hizo necesitar un mesías y una tierra santa. Éste fue el lugar que ocuparon Fidel Castro y Cuba en el imaginario de la izquierda e incluso entre intelectuales, académicos y líderes políticos marxistas o marxistas solapados de todas partes del mundo, incluyendo Estados Unidos. Era la lucha del David cubano contra el Goliat imperialista americano; en algunos intelectuales pesaba más el rechazo a Goliat que el proyecto de David. La veneración y el reconocimiento a Fidel Castro incluyó creyentes y no creyentes. Pero tal como establece el mismo Gray: “Las religiones políticas modernas… no pueden sobrevivir sin demonología”.4 Es así como los cuatro demonios más importantes para nuestra izquierda han sido: los ricos, el capitalismo, el imperialismo yanqui y los disidentes.

Ilustraciones: Alberto Caudillo

La figura mítica-religiosa de Fidel Castro arranca y cobra fuerza con la prolongada victimización de la Revolución cubana y de la izquierda en Latinoamérica, en el contexto de la Guerra Fría. Las intervenciones estadunidenses, las dictaduras militares, los golpes de Estado, las torturas, los asesinatos, las desapariciones, las masacres y la persecución persistente, le otorgaron de facto a la izquierda la representación del bien en la lucha contra el mal. Castro estaba tan consciente del poder que le daba ser víctima que, en una ocasión, hablando del Che Guevara, me dijo que el parecido de éste con la imagen de Jesucristo contribuyó a convertirlo en un ícono universal revolucionario. Efectivamente, la imagen justiciera del Che y su sacrificio nos movió a muchos jóvenes a rebelarnos contra las dictaduras. Guevara dio fuerza a la mitología religiosa izquierdista al asociar violencia, sufrimiento y martirio con redención y transformación revolucionaria. Cuestionar esta mitología se convirtió entonces en herejía, no importa que se estuviera frente absurdos evidentes.

La guerrilla cubana no necesitó un gran desarrollo militar. Los rebeldes entraron a La Habana con sólo unos cientos de hombres. El Che fue un mal estratega, su plan en Bolivia era absurdo y por eso fue derrotado. Hay evidencia fotográfica y testimonial de que fue capturado vivo, de que se rindió sin “luchar hasta la última gota de sangre” como exigía Castro. Él mismo dijo a sus captores: “No disparen. Soy el Che Guevara valgo más vivo que muerto”. Por otro lado, su imagen de hombre bueno se contradecía con su gusto por los fusilamientos en la sierra y en la Revolución. En 1964, durante un discurso en Naciones Unidas, dijo: “Hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando”. En su mensaje a la Tricontinental en 1967 dijo: “El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar”. Esta cara cruel de Guevara dejó de destacarse y muchos, la verdad, ignorábamos esa parte de la historia. Sin embargo, las evidencias de guerrillero inepto, cobarde y de hombre sanguinario no impidieron su santificación como ícono revolucionario heroico, representante del bien.

 

Fidel Castro fue un desastre como jefe de Estado. Usando un concepto marxista se puede afirmar que fue incapaz de desarrollar las fuerzas productivas en Cuba y, más bien, fue el destructor de éstas. Castro es el padre de una economía parásita, primero de la Unión Soviética y luego de Venezuela. En verdad la economía cubana funcionaba mejor con la dictadura de Batista que con la de Castro. Conforme a datos de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO), el promedio de producción de caña de azúcar por hectárea en el mundo es de 63 toneladas métricas y el de Cuba es 22. En un artículo del Granma titulado “Añoranza por la reina”, publicado el 7 de febrero de 2007, se decía que desde 1991 la producción de piña había descendido 30 veces.5

Sobra información pero abundan los ciegos que no quieren ver. Durante años, intelectuales y funcionarios de organismos internacionales aceptaban los progresos en salud y educación del socialismo cubano, pero pocos ponían atención en que éste no tenía sustento económico propio sino en el subsidio soviético. Esto permitía repartir sin producir. Los cubanos han pagado esa falsa igualdad no sustentable con pérdida de libertades y con hambre cuando se acabó el subsidio. Han soportado seis décadas una dictadura que justifica su fracaso por la existencia del demonio imperialista y que sustenta su poder controlando a los cubanos con el miedo, la necesidad de sobrevivir y el escepticismo de que un cambio es posible.

En Costa Rica hubo una guerra civil entre 1948 y 1949 que condujo a una revolución basada en un programa social demócrata que disolvió el ejército, estableció una nueva constitución, modernizó el país, aseguró el crecimiento económico, la educación, el bienestar social y las libertades democráticas. Todo esto sin fusilamientos, sin declararse antimperialista y sin satanizar al capitalismo y a los empresarios. El líder de este movimiento, José Figueres Ferrer, ganó las elecciones en 1953, pero entregó el gobierno cinco años después. No se quedó gobernando hasta la muerte. Durante setenta y un años, en Costa Rica no ha habido golpes de Estado ni movimientos guerrilleros y ha tenido dieciocho presidentes electos libremente. Es el país más estable, el que tiene la mayor expectativa y el que mejor ha respondido a la actual pandemia en Latinoamérica. La educación de su población le ha permitido atraer inversiones de Microsoft, Intel, Hewlett Packard, Google y Amazon, y lograr progresos en innovación tecnológica y respeto al medioambiente. Tiene el salario mínimo más alto de Latinoamérica con $555 dólares mientras en Cuba son sólo $15. Los costarricenses no emigran en masa, al contrario, el país recibe inmigrantes y envía más dinero en remesas del que recibe. Estos resultados han superado siempre a Cuba, incluso en los mejores momentos del subsidio soviético.

Sin embargo, estos resultados de la Revolución costarricense no despertaron la mitología religiosa que desataron Castro y Cuba. Sin duda hay diferencias importantes de contexto como el carácter de las élites costarricenses, socialmente más sensibles que los oligarcas guatemaltecos o salvadoreños. Pero lo más importante fue que Figueres y sus seguidores no eran marxistas-leninistas y no les interesó ser redentores. Prefirieron instituciones a caudillos, no quisieron crear un hombre nuevo, entendieron que la naturaleza humana es un balance entre la cooperación y la competencia en la cual la ambición de los empresarios puede convivir con la solidaridad hacia los trabajadores. Pero una revolución sin mesías resultaba muy pagana para el fervor que dominaba a la izquierda de entonces, martirizada por las dictaduras. Por ello Costa Rica nunca fue reconocida por la izquierda como una verdadera revolución.

 

Dicen que la fe es ciega y esto resume lo que ocurrió en la construcción del pensamiento de la izquierda frente a Fidel. Nadie veía el desastre, los que lo veían callaban y los que en algún momento decidimos cuestionarlo abiertamente fuimos llamados agentes de la CIA, neoliberales, vendidos y traidores, es decir, herejes, infieles, apóstatas. Atreverse a decir que la Revolución cubana es un fracaso o, peor aún, que Ernesto Che Guevara se rindió al ver cerca la muerte, es un sacrilegio. Yo lo digo con la autoridad que me da haber comandado revolucionarios que se enfrentaron solos a batallones, que prefirieron morir heroicamente antes que rendirse.

Establecido el carácter religioso de la izquierda, perder la fe, dejar de creer se volvió un tema lento, complejo y traumático. No es casual que los cambios en la Unión Soviética y Europa comunista llegaron con el cambio generacional. Vargas Llosa en La llamada de la tribu hace referencia a su ruptura con Cuba y a las acusaciones que le lanzó Castro de servir al imperialismo cuando lo sentenció a no volver a pisar Cuba jamás. Le dio la categoría de “ángel caído expulsado del paraíso”. José Saramago lo dijo en una frase: “Hasta aquí he llegado. Desde ahora en adelante Cuba segui-rá su camino, yo me quedo”.6 Vargas Llosa describe la ruptura diciendo: “Romper con el socialismo y revalorizar la democracia me tomó algunos años. Fue un periodo de incertidumbre…”.7

Nunca pude conocer la realidad de los cubanos de la calle. Las muchas veces que visité La Habana me recibía un Mercedes Benz que me llevaba del aeropuerto a una casa de protocolo del barrio Miramar. Pero conocí bien el “sistema”, su política exterior, sus dirigentes y, sobre todo, su estrategia hacia el continente con las izquierdas armadas y no armadas. Me reuní decenas de veces con Fidel Castro en el palacio de gobierno, en su yate, en la residencia de Cayo Piedra, en el penthouse donde vivió Celia Sánchez, en su limusina soviética. Una vez compartimos tiempo en una práctica de tiro. Castro tenía gran habilidad para manipular a las personas a partir de un protocolo, un ritual y de un uso reiterativo de la palabra que fortalecía en terceros la idea de que él era infalible en temas de fe izquierdista. Unas cuantas veces su apoyo fue crucial para que los comunistas salvadoreños aprobaran mis propios planes. Si Fidel apoyaba, todos aceptaban.

Castro empobreció dramáticamente a los cubanos, pero tenía una gran capacidad política para armar estrategias que le permitieran conservar el poder en condiciones extremas, sacando del juego a adversarios reales o potenciales, con cualquier método; diseñando un sistema de control policial en el que todos vigilan a todos; y ejecutando planes con efectos de largo plazo como los médicos esclavos. Era poseedor de una genialidad perversa, con una visión religiosa y culturalmente conservadora y por lo tanto hipócrita en política. Los principios debían ser defendidos a muerte, a menos que él decidiera lo contrario. Era humildemente arrogante. Repetía constantemente sus hazañas militares en primera persona. Escuché muchas veces su narración de las emboscadas en la sierra y cómo dirigió desde La Habana la batalla de Cuito Carnavale en Angola. Disfrutaba del poder y sabía que sus palabras eran recibidas como mensajes divinos.

 

Yo me rebelé contra la dictadura en mi país movido por valores como la justicia, la compasión y por la indignación frente a la arrogancia y crueldad de militares y oligarcas. Pero esos mismos valores me llevaron, años después, a romper con la extrema izquierda y a dejar de creer en la Revolución cubana; fue un proceso complejo porque eso implicaba ubicarme en un centro izquierda que no tenía futuro en un país polarizado al extremo. En una ocasión, Fidel me dijo que si ganábamos la guerra podíamos perder la paz. Obviamente percibía las tensiones entre los marxistas y quienes simpatizábamos con la socialdemocracia. Sin embargo, Castro mantuvo un trato preferencial conmigo hasta el final de la guerra porque me reconocía como jefe militar guerrillero.

Cuando las protestas del 2018 en Nicaragua, jamás imaginé que Daniel Ortega fuera capaz de matar a más de 400 nicaragüenses, encarcelar a cientos con tanta ferocidad y definirse abiertamente como dictadura. El sandinismo, incluido Ortega, fue menos dogmático que los marxistas salvadoreños, pero cuando recuperó el poder redefinió su programa como cristiano, socialista y solidario, una mezcla de marxismo, esoterismo y manipulación cínica de la religión. Lo ocurrido en Nicaragua me llevó a pensar que si en El Salvador hubiésemos triunfado, los comunistas, que eran más dogmáticos que Ortega, con el apoyo de Cuba habrían tomado el control del gobierno, yo habría sido disidente y, como tal, habría terminado muerto o dirigiendo fuerzas contrarrevolucionarias. El empate militar y el acuerdo de paz evitó que esto ocurriera. Mi reflexión es que la guerra en mi país fue un enfrentamiento entre quienes defendían una dictadura y quienes querían imponer otra. La institucionalidad que estableció el acuerdo de paz fue lo mejor que pudo pasar. El empate fue posible por la intervención estadunidense. Sin ella, hubiéramos derrotado a los militares salvadoreños, igual que Fidel pudo derrotar a Batista. Lo paradójico es que yo era simultáneamente un peligro potencial como disidente para la izquierda y al mismo tiempo el objetivo principal de la CIA para ser eliminado y al único al que la agencia destinó un equipo permanente con ese propósito.

Entendí entonces el enorme coraje de todas las disidencias internas de la Revolución cubana: enfrentaban el riesgo del rechazo de ambas partes. Entre éstas, las disidencias que pudieron haber motivado la perestroika, como la del general Arnaldo Ochoa y mi amigo Tony de la Guardia, dos guerreros fuera de serie fusilados sin compasión por Fidel Castro en 1989. Fueron acusados de narcotráfico en un país donde absolutamente nada se podía hacer sin el consentimiento de Fidel. Con estos fusilamientos Castro logró limpiarse frente a los estadunidenses por el narcotráfico y deshacerse de un grupo de disidentes, en particular de Arnaldo Ochoa, el más potente de sus competidores.

Separar la ideología de la calidad humana es fundamental para romper con la visión izquierdista que divide al mundo entre buenos y malos, conforme a las posiciones políticas o el origen de clase. Sin tolerar las diferencias, la izquierda jamás será democrática y siempre habrá riesgo de que acabe en dictadura. En la visión religiosa los pobres son buenos, aunque sean delincuentes y los ricos son malos, aunque sean generosos. El calificativo de “pequeño burgués” es un ataque común en la extrema izquierda, que se adentra en la forma de ser y en las costumbres de las personas. Esto conducía a los llamados procesos de proletarización, consistentes en una disciplina de sacrificios para forzar el cambio de clase. La militancia revolucionaria se convertía así en un apostolado, tal como me lo dijo Ellacuría, en principio aparentemente inocente, que se adentraba en la imposición de genuinas idioteces, como la ropa, la música o el arte. Los Beatles fueron prohibidos en Cuba. Hasta que el Ministerio del Interior comisionó la traducción de sus canciones, concluyeron que éstas no eran contrarrevolucionarias y terminaron construyendo una estatua de John Lennon en un parque en La Habana. Pablo Milanés, el cantautor que se convirtió en marca cultural de Cuba fue enviado en 1966 a un centro de reeducación junto a disidentes y homosexuales. Como se fugó, lo metieron en una prisión con delincuentes comunes. Su pecado era tener talento frente a la mediocridad partidaria.8

En su nivel más extremo la proletarización o reeducación condujo al genocidio de Pol Pot en Camboya, a los muertos de la Revolución Cultural de Mao Zedong y a las matanzas de Stalin. La construcción del hombre nuevo la realizaban matando a millones de personas que representaban al viejo sistema. Guevara fue un fiel impulsor de la construcción del hombre nuevo por la vía de los fusilamientos. A menor escala esto ocurrió también en las filas de la insurgencia latinoamericana. En el 2014 fue encontrada en Perú una fosa común con 800 víctimas de Sendero Luminoso, la mayoría indígenas asháninkas y machiguengas exterminados entre 1984 y 1990.9 En el 2003 las FARC ejecutaron un atentado terrorista contra el exclusivo Club Nogal de Bogotá, hubo 36 muertos y 198 heridos. Pudo haber más víctimas si el peso de la piscina que estaba en el 9.º piso hubiese demolido el edificio. Fue un acto terrorista dirigido contra civiles por su origen de clase.

 

El libro Grandeza y miseria de una guerrilla, escrito por Geovani Galeas y Berne Ayalá, cuenta que entre 1986 y 1991, en El Salvador uno de los grupos guerrilleros arrestó, torturó y mató de formas crueles a cientos de combatientes y colaboradores por considerarlos espías de los militares. Muchas de estas personas fueron víctimas de una paranoia colectiva de los dirigentes por sospechas originadas en conductas no proletarias que se interpretaban como “infiltración enemiga”. Galeas y Ayalá recopilaron y publicaron los testimonios de las familias de las víctimas.10 En Guatemala, Mario Roberto Morales, exmilitante de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR), en su libro Los que se fueron por la libre habla del abandono de sus “prerrogativas de clase” para adentrarse en “los hábitos del pueblo” y cuenta de una guerrillera de seudónimo la China que fue ejecutada porque su “sensualidad” generaba conflictos entre los compañeros.11 Esta sería una ejecución de corte religioso como las que ahora realiza el Estado Islámico.

En abril de 1983, en Managua fue asesinada con 90 puñaladas Mélida Anaya Montes (Ana María), segunda al mando de uno de los grupos guerrilleros salvadoreños. Inicialmente el asesinato se atribuyó a la CIA, pero los investigadores nicaragüenses y cubanos capturaron rápidamente a los autores. Los debates sobre la negociación como una salida a la guerra produjeron profundas diferencias en el grupo guerrillero al que pertenecía Mélida. Ella estaba en favor de la negociación y el jefe de la organización, Salvador Cayetano Carpio (Marcial), consideraba que negociar era traicionar al proletariado y a la revolución. Carpio ordenó entonces al equipo de contrainteligencia que tenía bajo su mando ajusticiar a Mélida por desviaciones pequeñoburguesas y traición y encubrir el crimen. Al ser descubierto Carpio optó por suicidarse.

Una guerra exige disciplina y compromiso y hubo efectivamente casos de espionaje y traición. Sin embargo, la “proletarización” fue la causa principal de numerosos crímenes que, además, como dice Roberto Morales, debían ocultarse para evitar “hacerle el juego al enemigo”. La visión religiosa abría las puertas al fanatismo, al revanchismo, al resentimiento social, a la manipulación y al engaño, pero también a la mediocridad, que ha sido el factor más autodestructivo en las izquierdas. Rechazar la diferencia e imponer la igualdad convierte la mediocridad en resultado y termina con la expulsión o la huida de los talentos. Esto puede verse en el contraste entre la Cuba rica de la Florida y la Cuba pobre de la isla, o entre las dos Alemanias antes de la caída del muro. Cuando el oportunismo adulador y acrítico y su pariente el culto a la personalidad toman control, la ineficiencia se vuelve la regla. El fracaso de la Revolución cubana es hijo de la mediocridad y del voluntarismo, igual que en la Unión Soviética.

Muchos deben recordar al Castro de la memoria extraordinaria, capaz de hablar horas con gran fuerza argumentativa sobre los problemas del mundo, aunque siempre sin ofrecer soluciones. Su ventaja en ese debate la daba el contexto de dictaduras y la agresiva política de Estados Unidos contra su gobierno. Cuando esto cambió, Fidel tartamudeó para responder a una periodista sobre por qué los cubanos no podían entrar a los hoteles de lujo que abrió el capitalismo en su país socialista e insultaba a gritos, como activista de calle, acusando de agentes de la CIA a los periodistas que le preguntaban por los presos políticos.12

Castro no pudo reinventarse, su cabeza se quedó en los años sesenta y le costaba admitir el fracaso. En otro video le preguntan a Fidel por qué insiste en el comunismo si éste ya está muerto en todo el mundo. Su respuesta fue: “Cristo murió en la cruz y al tercer día resucitó”.13 En el 2010 hizo una sorprendente declaración: “El modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros mismos”. Cuba permitía a los millonarios como inversionistas y a los pequeñoburgueses como turistas, siempre y cuando fuesen extranjeros. Capitalismo y riqueza para los extranjeros, y socialismo y pobreza para los cubanos; de nuevo mostraba su genialidad política pariendo un “apartheid económico”. Después, Raúl Castro dio otro paso permitiendo los llamados “cuentapropistas”. Con este paso la Revolución aceptó burgueses cubanos, siempre que fueran pequeños.

Con el tiempo las raíces religiosas de la izquierda convirtieron saber y tener en pecados capitales y rasgos sospechosos. Esto les ha impedido a los gobernantes cubanos tener una relación normal con los empresarios y los tecnócratas, los dos componentes más importantes para el desarrollo, el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. Para entender este conflicto puede resultar útil un verso del poeta cubano Indio Naborí. Su poema Placa en la puerta del partido fue muy popular en la izquierda para fortalecer la mística. El verso final dice así: “…aquí tienes que ser/ el último en comer/ el último en dormir/ el último en tener/ y el primero en morir”.14 Estas ideas que rezaban los militantes para ir a la lucha son una expresión de la barrera religiosa que hay entre la izquierda y el mercado. En el pensamiento extremista, la pobreza es un valor, no un problema que debe resolverse.

Con una izquierda pobre y perseguida, resultó fácil contraponer codicia y ambición a justicia y solidaridad. Pero ¿qué ocurre en las almas izquierdistas cuando la realidad demuestra que la codicia y la ambición son más eficientes para desarrollar la economía y reducir la pobreza? ¿Qué les ocurre cuando el poder los coloca frente a las tentaciones de la sociedad de consumo?

Tienen dos caminos: entrar honestamente a la normalidad o volverse corruptos y cínicos. Castro insistía en que el centro del debate era la naturaleza del hombre y que ésta era ser solidario. Utilizaba ejemplos de guerras y tragedias para demostrarlo. En realidad, éste es el centro del error, porque el ser humano no es ni solidario ni egoísta por naturaleza. Como dice Martin Nowak: “La competencia y la cooperación han funcionado desde el primer momento para dar forma a la evolución de la vida en la Tierra, desde las primeras células hasta el Homo sapiens. Por lo tanto, la vida no es sólo una lucha por la supervivencia: también es, podría decirse, un abrazo para la supervivencia”.15

 

Guevara decía que el revolucionario es el eslabón más alto de la especie humana y la extrema derecha piensa lo mismo de los empresarios. Ambas ideas llevan a la corrupción, la primera porque va contra la naturaleza humana y la segunda porque si todo asume tener el dinero como propósito, los policías, los jueces, los maestros necesitarán volverse corruptos para no ser especies inferiores. El estilo de vida es irrelevante, da igual si se vive con comodidades cuando esto es resultado del esfuerzo personal o si se es austero por opción personal. Existen ricos austeros y pobres que derrochan lo que no tienen. Hay en la izquierda quienes, sin sufrir retorcijones ideológicos, optaron por la corrupción. En Nicaragua, Daniel Ortega es ahora tan rico como el exdictador Somoza; los bolivarianos venezolanos son multimillonarios con cuentas de hasta miles de millones de dólares y los generales cubanos son ahora los dueños de la industria turística. Un conocido izquierdista español se disfraza de pobre en el congreso, pero usa chaqué en los eventos de la farándula; cuando era candidato cuestionaba a quienes tenían casas de 600 000 euros y terminó comprándose una del mismo precio. La primera vez que probé caviar fue con Fidel Castro, una misión iraní le dejó una dotación de regalo, pidió vino francés de excelente calidad y me dijo que las exquisiteces no debían ser sólo para los ricos. Ni el yate ni las langostas frescas en Cayo Piedra eran cultura “proletaria”. La conclusión sería que la codicia puede también ser revolucionaria.

Cuando la riqueza proviene del poder político, perder el poder es quedar en la pobreza porque no se sabe hacer otra cosa. Entonces hay que defender el poder a toda costa, como en Cuba, Venezuela y Nicaragua. Pero ya no se está defendiendo el socialismo ni a los pobres, sino los privilegios personales de los dirigentes y sus familiares. La corrupción en la extrema izquierda establece una relación de amor y odio con la riqueza que deriva en una vulgar transición de revolucionarios a ladrones.

La aceptación de la economía de mercado para la izquierda tiene dos componentes fundamentales: el personal y el programático. El primero es aceptar que no es malo tener y el segundo es entender que los que saben generar riqueza son indispensables. Cuando no se comprende esto, el deseo de superación, una aspiración natural en todos los seres humanos acaba representada exclusivamente por las derechas.

La ambición humana es el motor de la generación de riqueza y crecimiento económico. Por ello, el propósito marxista de desarrollar las fuerzas productivas lo han ejecutado mejor las derechas. Las izquierdas se tomaron en serio el evangelio de san Mateo que dice: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos”. Deng Xiaoping, padre ideológico de la transición de China al capitalismo, se mofaba de quienes decían que “si un granjero tenía tres patos era socialista, pero si tenía cinco, era capitalista”.16 Esto ocurre en Cuba cuando el gobierno regula el número de mesas que pueden tener los restaurantes privados. A Deng se le atribuye la más valiosa cita sobre el cambio en China: “Enriquecerse es glorioso”. Quienes venimos de la izquierda sabemos que esta idea es fundamental porque fusiona lo individual con lo programático e implica una ruptura con el voto de pobreza de la izquierda, que al igual que el celibato de los curas, genera perversiones porque va contra la naturaleza humana. La corrupción es para la izquierda marxista lo que la pedofilia es para la Iglesia católica.

No es casual que las derechas asuman en sus programas la producción y las izquierdas, la distribución. Tampoco es casual que cuando ya no hay mucho que repartir la izquierda pierda elecciones. La regla es que a mayor distancia del mercado se es más de izquierda, sin embargo, a la hora de gobernar el resultado es que a mayor distancia del mercado corresponde mayor fracaso. Los gobiernos de extrema izquierda de Evo Morales y Daniel Ortega no se pelearon con el mercado y sus resultados económicos contrastan con los fracasos venezolano y cubano. El marxismo, en el consciente y el subconsciente de las izquierdas, genera un conflicto moral con el espíritu emprendedor. Los empresarios son definidos como enemigos o como aliados indeseables.

La izquierda necesita romper con la idea de la igualdad absoluta y aceptar la legitimidad de la ganancia, de la acumulación y de la diferencia. Los empresarios son capital humano como lo son los profesionales de alta calificación, sin éstos no hay crecimiento económico. La izquierda debería tener empresarios en sus filas. La sensibilidad social y la solidaridad no son incompatibles con el espíritu emprendedor, los ricos también pueden irse al cielo. Sin duda hay empresarios que abusan de los trabajadores, pero igual hay doctores que abusan de sus pacientes y no por ello debemos quedarnos sin doctores.

Para quienes viven en el mundo normal, este debate puede parecer tonto, pero estos son los cuellos de botella ideológicos y morales que enfrenta ahora la utopía cubana. Necesitan, como me dijo Fidel, “cuestionar sus verdades” y aceptar que éstas siempre fueron mentiras.

 

A raíz de la pandemia los izquierdistas dicen que viene el fin de la globalización y del neoliberalismo, alias del capitalismo. El problema es que el capitalismo es reformable, lo que no se puede reformar es el socialismo marxista cubano, como no era reformable el soviético que se autodestruyó cuando Gorbachov intentó hacerlo. El propio Fidel Castro después de reunirse con Gorbachov me dijo que éste iba a destruir a la Unión Soviética tal como ocurrió. Stephen Kotkin habla de “autodestrucción ideológica” y usa la figura de las famosas muñecas rusas matrioska diciendo que “dentro de Gorbachov estaba Kruschov, dentro de Kruschov estaba Stalin, y dentro de Stalin estaba Lenin. Los predecesores de Gorbachov habían construido un edificio que tenía minas que provocaron su propia detonación al impulsar la reforma”.17

El neoliberalismo es sólo una variable del capitalismo con menos Estado y más mercado. Capitalismo es también la Revolución de José Figueres en Costa Rica, el Nuevo Trato de Franklin Roosevelt, el Estado de Bienestar de Suecia, Noruega y Dinamarca, y la modernización española que ejecutó Felipe González. La pandemia obliga a fortalecer el rol subsidiaro del Estado en todas partes, pero el capitalismo continuará siendo el motor de la economía para generar empleos, proporcionar ingresos a los gobiernos y reducir la pobreza. En Gran Bretaña, cuna del neoliberalismo, el gobierno está pagando los salarios de once millones de trabajadores. Esto no es bondad, es comprensión de cómo funciona la economía. El capitalismo no va a terminar. Lo que viene es la competencia entre dos tipos de capitalismos: el liberal democrático y el capitalismo con dictadura. Cuba no está en ninguno de esos dos grupos.

China no regresará al maoísmo, Putin no va a expropiar a los oligarcas rusos y Vietnam no renunciará a los progresos que ha logrado. En estos tres símbolos de utopías fallidas “enriquecerse ha sido glorioso”; la colección de whisky más cara del planeta, valuada en 14 millones de dólares, pertenece a un millonario vietnamita que vive en la ciudad Ho Chi Minh. En las calles donde antes caían bombas estadunidenses ahora transitan vehículos Ferrari, Aston Martin y hay tiendas de Oscar de la Renta, Louis Vuitton, Gucci, relojes Patek Phillipe y joyerías de Tiffany. La transformación capitalista de Vietnam logró que las exportaciones pasaran en los últimos veinte años de 10 000 millones a 230 000 millones de euros. En ese mismo período las exportaciones de Cuba pobremente pasaron de 1400 millones a 2100 millones de euros mientras su capital se está cayendo y en sus calles circulan vehículos con hasta setenta años de antigüedad. La Habana ocupa la posición 192 en índice de calidad de vida de un total de 231 posiciones.18 Estados Unidos mató cinco millones de vietnamitas y destrozó el país, y ahora los estadunidenses llegan por miles como turistas y son bien recibidos. Todos los argumentos del régimen cubano sobre el embargo y las sanciones estadunidenses son nada comparadas con los treinta años de guerra que sufrió Vietnam contra dos potencias.

El fracaso económico de Cuba no es culpa de Estados Unidos, sino del conflicto religioso de los comunistas cubanos con la ganancia, la creatividad, el espíritu emprendedor y el deseo de superación de sus ciudadanos. 

 

La economía siempre ha tenido tendencia a globalizarse y, al igual que el mercado, existe desde antes que existiera el capitalismo; ambos fenómenos, mercado y globalización, son inevitables porque responden a la naturaleza humana. Quienes pelean contra las fuerzas del mercado acaban derrotados. La globalización se aceleró en las últimas décadas por el desarrollo del transporte y la revolución de las comunicaciones. Esto facilitó que los grandes capitalistas pudieran conectar sus industrias con las enormes reservas de mano de obra barata que existían en países pobres como China, India, México o Bangladesh. Un fenómeno similar de demanda y disposición de mano de obra ocurrió salvajemente en los siglos XVI, XVII y XVIII con el comercio de esclavos africanos, resultado de la conquista y colonización europea en América.

La globalización actual ha tenido, entre otras, tres consecuencias importantes: generó fortunas sin precedentes, sacó a centenares de millones de gentes de la pobreza y abarató las manufacturas llevando la sociedad de consumo a todas partes. Sin duda ha tenido consecuencias negativas ambientales, injusticias con millones de trabajadores, severa desigualdad y otras. Pero si la globalización desapareciera como dicen los izquierdistas, sería una gran catástrofe para los más pobres. Va a reacomodarse, pero no a desaparecer.

 El riesgo de que aparezcan nuevos gobiernos autoritarios resultado de la pandemia es un tema político, la democracia no es universal y podría perder terreno, pero el carácter capitalista de las economías no está en cuestión. La recesión económica generada por la pandemia provocará protestas sociales y problemas a la clase política en todas partes, incluidos China, Rusia, Gran Bretaña, Brasil, México y Estados Unidos. Pocos gobiernos saldrán bien librados, ya sean de derecha o izquierda, pero hay que estar locos para pensar que habrá revoluciones populares comunistas en alguna parte. El capitalismo sufrirá reformas y sobrevivirá; lo que no sobrevivirá es la utopía estatista cubana y el desastre del socialismo del siglo XXI en Venezuela. Pueden seguir un tiempo más como muertos que caminan, pero el modelo marxista no va a resucitar y la aproximación de su final tiene consecuencias.

Después de inicios de la Revolución en 1959, Fidel Castro definió que la defensa de Cuba debía hacerse generando o expandiendo conflictos armados en Latinoamérica. La invasión de bahía de Cochinos, la expulsión de Cuba de la OEA y el predominio de dictaduras militares en casi todo el continente justificaban la lucha armada. La frase de Guevara de “crear uno, dos, tres Vietnams” era una forma de defender a Cuba. Se trata de algo militarmente básico, si te quedas encerrado en tu territorio, tu defensa será débil y tu enemigo podrá concentrar ofensivamente sus fuerzas contra tus posiciones. Para evitar esto es indispensable una defensa ofensiva que disperse, distraiga, agote y obligue a tu enemigo a combatir en un territorio más amplio.

Cuando Stalin estableció gobiernos comunistas satélites en Europa del Este no estaba haciendo revoluciones por solidaridad con los trabajadores de estos países. Estaba ampliando la defensa territorial de la Unión Soviética. El general Vo Nguyen Giap, uno de los más brillantes estrategas de la historia, jefe de las fuerzas vietnamitas en la guerra contra franceses y estadunidenses, mantuvo una ofensiva permanente sobre Vietnam del sur con operaciones regulares e irregulares hasta alcanzar la victoria y reunificar su país. En El Salvador los guerrilleros aplicamos este principio con una estrategia sistemática de sabotajes y golpes de mano en las ciudades y territorios que controlaba el gobierno. Nuestros ataques rápidos y el sabotaje obligaron a los militares a invertir mucha fuerza en protegerse y cuidar la infraestructura. Con ello el crecimiento y la capacidad ofensiva que había logrado Estados Unidos fueron anulados y en 1989 entramos a San Salvador.

Cómo se defendió Cuba poniéndose a la ofensiva es una larga historia que abordaré en una siguiente entrega: Cuba: defensa y agonía.

 

Joaquín Villalobos
Exjefe guerrillero salvadoreño, consultor en seguridad y resolución de conflictos. Asesor del gobierno de Colombia para el proceso de paz.


1 Consultar: https://bit.ly/2Vg8V3R.

2 Cita tomada de Gray, J. Misa negra, Editorial Paidós, 2008.

3 Ibid.

4 Ibid.p. 43.

5 Tomado de Botín, V. Los funerales de Castro, Editorial Ariel, 2009, p. 117.

6   Ver: https://bit.ly/2Np7wU7.

7 Vargas Llosa, M. La llamada de la tribu, versión electrónica.

8 https://bit.ly/2B65lCw.

9 Consultar: https://bit.ly/2B65xBK.

10 Galeas, G., y Ayalá, B. Grandeza y miseria en una guerrilla. Informe de una matanza, Centroamérica 21, El Salvador, 2008.

11 Morales, M. R. Los que se fueron por la libre, Editorial Consucultura, 2.ª edición 2008, p. 37.

12  Las respuestas a los cuestionamientos de los periodistas están disponibles en: https://youtu.be/9R4OU4gbkz4https://youtu.be/TAFtAUM56QI.

13 La entrevista puede consultarse aquí: https://youtu.be/-x4tkkNkmNE.

14 https://bit.ly/3ezhQFk.

15 Nowak, M. A. “Why We Help”, Scientific American, julio de 2012.

16 Vogel, E. F. Deng Xiaoping and the transformation of China, Harvard University Press, 2013, p. 227.

17 Kotkin, Stephen, Armaggedon Averted: The Soviet Collapse, 1970-2000, Oxford University Press, 2008, p. 82.

18 https://cnn.it/2YuwNmf.


Tomado de Nexos

https://www.nexos.com.mx/?p=48573