jueves, 25 de febrero de 2021

Port Arthur - La Guerra ruso japonesa de 1904-1905


 Port Arthur
La Guerra ruso japonesa de 1904-1905

    
    Después de esperar un tiempo, ahora se ha publicado la nueva novela “Port Arthur /La Guerra ruso japonesa de 1904-1905”, que viene a llenar un vacío que existía con relación a ese acontecimiento ocurrido hace más de 117 años. 

   
    Podríamos pensar que ese hecho ha quedado en el pasado y no representa ninguna notoriedad en el momento actual, que fue una Guerra imperialista entre dos potencias que se estaban disputando un territorio de ocupación, como dos fieras que pelean por ver quién se queda con la presa. 

    El escenario es el clásico de todas las guerras imperialistas del siglo pasado que devinieron en los grandes conflictos armados de la primera y segunda guerra mundial con las terribles consecuencias para la humanidad. 

    En presencia de esos conflictos es cuando el ser humano siempre se ha preguntado por el origen del mal, si es algo innato en los hombres o es la descomposición de la especie humano por la semilla del mal, porque su naturaleza original es la inocencia. 

    No hay una respuesta única a esa pregunta y podemos ver que más bien se han multiplicado las fronteras y los países, se han aumentado las religiones y los sistemas políticos, porque hacemos uso de nuestro libre albedrio y creemos tener la razón. Es más fácil iniciar una guerra que hacer el esfuerzo por aplacar los tambores de guerra, es más fácil incitar a la violencia e incendiar las sociedades con ideas xenofóbicas, chauvinistas, nacionalistas, divisionistas. 

    El progreso continuo no se detiene, y como siempre todo gira alrededor de las armas y la carrera armamentista, las nuevas tecnologías están al servicio de esos fines y siempre con el doble propósito de comercial y militar, o sea que seguimos siempre con esa desconfianza de unos con otros, el miedo de unos contra otros. Las guerras continuaran y siempre con el mismo pretexto de cómo han iniciado desde la antigüedad, desde Esparta, desde el imperio romano, desde la edad media de demostrar el predominio de una nación contra otra. 

    Pero en medio de esa triste realidad el hombre ha sido capaz de escribir paginas gloriosas, epopéyica llenas de coraje, valor y heroísmo. El ser humano ha sido capaz de dar muestras de sacrificio, de soportar el más cruento calvario, de levantarse de las cenizas y resurgir como el ave Fénix para luchar y vivir en paz. 

    Es en esas muestras de hombres que entregan sus vidas defendiendo una causa, luchando con coraje, estoicismo, sufrimiento, valor y heroísmo es en que se sustenta la fe de los pueblos, el carácter de una nación y la bandera de un país. 


    
Es ahí donde surge la necesidad imperante de estudiar el pasado y conocer el legado histórico para la educación de los jóvenes en valores, en patriotismo y amor por la patria. Los símbolos patrios se sustentan en la sangre derramada de sus héroes que defendieron su nación para que sus hijos pudieran tener un mañana feliz sin guerra ni opresión. 




    La guerra de Port Arthur no solo nos muestra esa lucha imperialista, sino que detrás de esa maquinaria de guerra, chocaron dos voluntades indomables, por un lado el general del ejército japonés Nogui Maresuke, y por el otro lado, el general Ramón Isidorovich Kondratenko, que se enfrentaron en una lucha titánica con todo el poderío de las mejores armas del momento y la concentración de una cantidad de tropas como nunca antes vista en una guerra frontal de la época. 


    El asedio de Port Arthur duró más de 10 meses desde el inicio de la guerra y en los últimos siete meses, el general Nogui lanzó cuatro ofensivas en contra de la defensa de Port Arthur, a como bien lo describe el periodista corresponsal de guerra del Daily Mail de origen noruego, Benjamín Wegner Norregaard en su libro “The Great Siege: The Investment and Fall of Port Arthur”, publicado en 1906.




    El general ruso Ramón Kondratenko rechazó heroicamente todos y cada uno de los asaltos a la fortaleza haciendo uso de su astucia, inteligencia y táctica militar, impidiendo el objetivo que perseguía el ejército japonés de tomarse por asalto Port Arthur para destruir a la flota Naval rusa que tenía su base de operaciones en ese lugar. 



    La hazaña de Kondratenko no solo consistió en enfrentarse a un enemigo poderoso y contenerlo, sino también luchar contra fuerzas oscuras internas que intentaban hacerlo fracasar con el objetivo de entregar a Port Arthur a como Judas entregó al mesías por unas monedas. 



 

   Vale la pena leer esta novela que contiene mucha información no conocida en el mundo de habla hispana, ya que hasta la fecha solo se ha escuchado del General Stessel que firmo la rendición de Port Arthur a las tropas del general Nogui y no se conocen los detalles de esa lucha titanica, de ese colosal derramamiento de sangre. 





    No puede quedar en el olvido la hazaña del general Kondratenko que cayó en combate después del último asalto y quince días después de su muerte fue negociada la rendición y entrega de Port Arthur.