martes, 21 de septiembre de 2010

La Necesidad de Contar Con un Contrato Escrito



Profesionales Independientes: La Necesidad de Contar Con un Contrato Escrito

| Silvia Chauvin | 20 Septiembre 10 |


¿Necesitamos los profesionales independientes contratos escritos? Absolutamente Sí.

Cuando comenzamos a ejercer nuestra profesión o prestamos servicios freelance en general no estamos en condiciones de pagar un asesoramiento legal, sin embargo deberíamos agotar las instancias para hacernos con un modelo de contrato escrito. Un modelo sencillo que sirva para proteger el aspecto más importante de nuestro negocio: la relación con el cliente.

Los negocios se desarrollan por medio de acuerdos entre personas y organizaciones. Un contrato hace posible que esas promesas mutuas sean legalmente exigibles. Sin un contrato, un profesional que trabaja en forma freelance (por ejemplo un diseñador gráfico, un arquitecto, un consultor, etc.) se vería en la situación de prestar un servicio y esperar que la otra parte tenga la buena voluntad de pagar. Lo que lo/la pondría francamente en una situación penosa.

Pero por increíble que parezca es la situación más común, los profesionales prestamos todos los días servicios sin un contrato escrito. Y ¿por qué ocurre eso? Bueno, sinceramente creo que las/los profesionales tenemos una especie de “gen fallado” en lo que respecta al dinero, nos cuesta ganarlo como a cualquiera pero por alguna razón oscura nos da “cosa” reclamar que las condiciones estén claras.

Escuchamos a diario: “No necesitamos un contrato, son buena gente”, “Venimos trabajando desde hace mucho y nunca tuvimos un problema”, “¿Cómo los voy a ofender pidiéndoles que firmen un contrato?”, “Recién comienzo a ejercer mi profesión, no puedo darme esos lujos ¿quién soy yo para exigir un contrato?”, etc., etc., etc.

Algunos Acuerdos Salen Mal

En general la relación cliente-profesional independiente suele pasar por una etapa tipo “luna de miel”, todo marcha sobre ruedas, ambas partes se poner de acuerdo rápidamente; pero, a menudo, algo sale mal en el camino… y el profesional queda muy desprotegido.
Simplificando al extremo los motivos por los que algunas relaciones comerciales se agrian podríamos decir que se debe principalmente a estas dos causas:

Las expectativas de ambas partes no están suficientemente claras desde un comienzo, y
Una de las partes no cumple sus obligaciones
En muchas oportunidades el segundo punto es una consecuencia directa del primero; una parte no cumple sus obligaciones pues estas no estaban bien explicitadas en el contrato. Supongamos que ambas partes obran de buena fe, aún así es probable que tú, como profesional independiente cumplas con todo lo que piensas que estaba implícito en el acuerdo, pero el cliente tenía en su cabeza algo diferente.

Clarificando las Expectativas de Cada Parte

Como seguramente estás anticipando, el gran valor de un contrato escrito reside en dejar bien claro lo que cada parte espera del acuerdo. Quizás ahora mismo estés pensando “bueno, pero la gente no lee los contratos y luego los problemas igual aparecen…” Pero si los problemas aparecen, tienes por escrito cuales eran las condiciones del trabajo, las obligaciones de cada parte, los tiempos pactados, etc. y, por lo tanto tienes con que reclamar legalmente.

Algunas personas piensan que así espantan clientes pero permíteme decir esto: si una persona piensa cumplir sus compromisos, no tendrá problemas de firmar. Por otro lado, como profesional independiente que presenta al cliente un contrato con todos los puntos claros antes de encarar un trabajo, proyectas una imagen verdaderamente profesional. Y aunque estés muy necesitada/o de trabajo créeme, si de entrada el cliente se muestra reacio a asumir responsabilidades, más reacio se va a mostrar luego a pagar por tus servicios.

Hay que aceptar que, por tentadores que puedan parecer, algunos clientes no son buenos clientes.

Hay situaciones en las que una parte no puede o no quiere cumplir sus obligaciones. Pero en la mayoría de las situaciones los acuerdos se vienen abajo debido a la falta de una correcta definición de las expectativas y obligaciones de cada parte. En cualquier circunstancia, un contrato escrito te protege al establecer claramente las expectativas y, si todo sale mal, al menos provee un método para llegar a un acuerdo o hacer frente al incumplimiento de contrato.

Conclusiones

Si quieres preservar la relación con el cliente, escribe un contrato. Un contrato escrito protege a ambas partes al establecer adecuadamente las espectativas de cada uno y sus obligaciones.


Fuente: Silvia Chauvin es editora de Mujeres de Empresa y de Rouge. Publicado por Mujeres de Empresa bajo el título: Profesionales Independientes: La Necesidad de Contar Con un Contrato Escrito y distribuído bajo una Licencia Creative Commons
http://www.mujeresdeempresa.com/negocios/100903-profesionales-independientes-la-necesidad-de-contar-con-un-contrato.asp

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